Hoy, tengo 12 años, y he ido a mi primer concierto. Como mi primo al final no pudo ir, mi hermano decidió que yo ocupara su lugar. Toda la semana con la camiseta de Black Ice preparada, y listo para que me recogieran y salir para el estadio. Emocionado me monté en el coche, y desde allí ves más camisetas, más melenas, y todo, todo el mundo escuchando canciones, como si fuera necesario hacerse una idea de lo que hay que ver, aunque en realidad, yo no sé muy bien lo que me voy a encontrar. Me sorprende ver que hay más gente de mi edad, mucha. Bueno, en realidad de todas las edades. Con el bullicio de entrada al túnel me entraron los nervios, y pensé que lo veríamos lejos y apretados, pero poco a poco conseguimos acercarnos, además, la gente se quedó agolpada detrás, por lo que estuvimos de lujo durante todo el concierto, sin agobios.
Llegamos tarde, así que solo quedaban pocos minutos para que salieran al escenario. Tengo que preguntar quién es ese grupo que suena y que todos cantan, y resulta que son los Rolling Stones. Estoy nervioso, impaciente, inseguro, vamos, que no sé como estoy porque no sé lo que va a pasar. Se apagan las luces y ponen un video con el demonio encarnado en la figura de Angus, y un par de chicas atándolo a un tren. Tren que aparecería en vivo cuando se abrieron las pantallas y la pirotecnia comenzó a salir en el estadio.
Impresionante, ¿que no? Rock ‘n’ Roll Train. Cuando seguía el repertorio, tenía la sensación de ir al contrario de todo el mundo, en canciones que yo no conocía todo el mundo gritaba, y en las del último disco era yo de los que más gritaba. Menos mal que tuve días para conocer algunas de las antiguas, así no se me hace desconocida una que llega prontito, Back In Black. Pasaban las canciones y la euforia me rodea, miro a mi alrededor y todo eran caras de felicidad. Miro a mi hermano, y empiezo a preguntarle por cuántos cumpleaños va a valer este regalo.
El concierto sigue, y yo sigo saltando y cantando como si fuera mi último concierto en mi vida. Le tengo que preguntar a mi hermano los nombres de las canciones (Big Jack, Dirty Deeds Done Dirt Cheap, Shot Down in Flames…), menos mal que las siguientes sí que me las sé: Thunderstruck y Black Ice. Me vuelvo a dar cuenta de donde estoy, y esque no se cuanta gente hay a la vez gritando THUNDER!!, y cada vez que ocurre eso entra un escalofrío que tira pa’ tras.
La campana que cuelga del escenario empieza a bajar, y veo que Brian se pone a mirarla desde el final de la pasarela, a esto que pega una carrera y se cuelga para hacerla sonar y que empiece Hells Bells, no sé cómo es capaz de hacer eso noche tras noche sin caerse. War Machine me encanta es mi favorita del Black Ice.
Otro clásico que se me escapa, pero con la ayuda de todos, me pongo a saltar e intentar cantarla como todos por la energía que se contagia, es High Voltage. La de ahora sí que me la sé, y menos mal, porque el estadio se vuelve loco, completamente loco, miro atrás y mi hermano con sus amigos gritan, gritan mucho y me cogen para que grite con ellos, You Shook Me All Night Long. No se cuanto queda, pero ya estoy cansado, aunque eso solo lo pienso entre canción y canción, porque cuando empieza a sonar la guitarra de Angus, todo se pasa.
La impresionante foto de arriba de la muñeca hinchable es de Whole Lotta Rosie, y apareció de repente sobre la locomotora. La muñeca incluso se movía a ritmo de la canción. Y la foto de aquí abajo es del solo de guitarra que hizo Angus durante, 10, 15, o 20 minutos, no me acuerdo, solo me acuerdo de lo impresionante que fue el verlo y que no parara. En la pasarela, en la plataforma, delante de la pantalla central, cuando se veían los dedos en las pantallas no me creía que fuera tan rápido. Es un tipo divertido.
Y todo se apaga, y sigo pensando que estoy cansado, pero miro a mi hermano y me dice que aún hay más, que viene lo mejor, y que me prepare. Y si queda alguien que no haya cantado aún en el estadio, lo está haciendo ahora con el Highway To Hell. Nunca pensé que una autopista al infierno la siguiera tanta gente tan feliz. Y el final con For Those About To Rock, con el que se despidieron a golpe de cañonazos, un final perfecto para un concierto perfecto.
Termina y vuelves a casa, sigues viendo la misma gente pero con otra cara con mucha más felicidad, vas por el parking y siguen sonando las canciones, pero ya las escuchas de otra forma, ya sus canciones nunca volverán a ser iguales para mí. Un concierto irrepetible, al que nunca pensaba que pudiera ir. Mi hermano no para de repetirme “ojalá yo hubiera tenido a alguien que con 11 me llevara a Iron Maiden en Dos Hermanas, así que sepas que eres un afortunado.”
Por todo esto yo puedo decir: Hoy, tengo 12 años, y he visto a AC/DC en mi ciudad.



















Muchas gracias tío!!
Como siempre, me dejas alucinado con las fotos tío, maravillosas. Yo soy muy de emoción fácil, pero me han puesto los pelos de punta otra vez, jaja. AC/DC son más grandes que la vida!