Llegó el día del rock. 5 jornadas le costó llegar, pero al fin se pueden ver melenas, camisetas negras, pañuelos moteros, tachuelas… se acabaron las ñoñadas. Olor a calimocho desde el Bernabéu, melenudos con la voz cascada de gritos heavys desde la juventud, y un bus gratuito de los que quedaron finalistas en los castings para ser el bus de la película Tómbola de Marisol, esa es la primera impresión del festival de festivales. Ahí comienza Rock in Río Madrid.
La ciudad del rock está lejos, lejísimos, cuando llega uno casi se está echando bronceador pensando en llegar antes a Valencia que a los conciertos. Pero ahí se ve, el espectacular escenario Mundo, la noria… y una cantidad de gente impresionante agolpada en las puertas de acceso. Son las 6.30 de la tarde, hace calor, y son miles de personas en cola esperando para entrar. La seguridad quitaba hasta las cadenillas de los vaqueros, todo más que controlado. Y una vez dentro, bienvenidos al maravilloso mundo del consumismo. Estoy seguro que este festival se sustenta sin vender una sola entrada, desde el primer minuto recibes regalos de marcas, ves stands por todas partes, creo que llegué a ver una piedra con marca registrada, y como no, Power Balance de todos los colores con el lema YO VOY!, cosas de la vida, es el único artículo que cuesta más barato en el festival, que en la calle. Continúa leyendo »

Mucha gente cree que los efectos del calor les hace ver cosas que no quieren, pero no, esto es real, y se está creando una atmósfera por la red que me da miedo la que se le puede venir encima al

















